La deuda, el incumplimiento y el alivio en el pasado - y como esta vez les exigimos a los pobres que paguen más.
Joseph Hanlon, Setiembre 1998
Resumen y puntos claves
La deuda y el incumplimiento no son nuevos. El problema que actualmente enfrentan los países que no pueden pagar sus deudas es muy similar al problema de los años treinta de este siglo, y al de los años ochenta y cuarenta del siglo pasado.
En los años treinta, Gran Bretaña no cumplió con pagar a los Estados Unidos su deuda de la Primera Guerra Mundial Y NUNCA PAGÓ. Gran Bretaña aún le debe $14.5 mil millones a los Estados Unidos por concepto de préstamos durante la Primera Guerra Mundial. Únicamente tres países en el Africa Sub-sahariana tienen deudas más grandes. El resto de Europa debe otros $18.5 mil millones a los Estados Unidos. Ninguno está pagando su deuda. Si la rica Gran Bretaña cree que no tiene que pagar esa deuda tan grande, Àqué derecho tiene a exigir que los países pobres paguen?
No sólo estamos exigiendo a los países pobres que paguen, sino que además les exigimos que paguen mucho más de lo que considerábamos aceptable para nosotros y para nuestros aliados en el pasado. Por ejemplo, Gran Bretaña y Alemania exigen que los países pobres paguen cinco veces más en servicio de la deuda de lo que ellos acordaron pagar después de la Segunda Guerra Mundial.
El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Club de París de gobiernos acreedores expusieron en 1996 una iniciativa para los Países Pobres Altamente Endeudados (PPAE), la cual supone la condonación de deudas impagables, dejando así a los países pobres con pagos de deudas considerados sostenibles. Este estudio sobre arreglos de deuda históricos nos muestra que estos niveles son de tres a cinco veces más altos que los niveles considerados sostenibles en el pasado. De hecho, son mucho más elevados que los niveles que alguna vez fueron considerados insostenibles.
Uno de los criterios utilizado con respecto a los PPAE es la tasa de servicio de la deuda a las exportaciones. Es decir, la porción de los ingresos por exportaciones destinada al pago del principal e intereses de las deudas. Según el programa para los PPAE un porcentaje de 20% a 25% es sostenible.
En comparación, en Alemania a finales de los años veinte, un porcentaje de 13% a 15% fue considerado tan excesivo que la oposición a dicho monto es considerada responsable de haber ayudado a promover la toma Nazi del poder. En 1951, se exigió a Alemania que destinara 10% de sus exportaciones al pago de deudas, pero ésta argumentó que eso era insostenible. Sus antiguos enemigos estuvieron de acuerdo y se limitaron los pagos de Alemania a un 3.5%. A los pagos de Gran Bretaña a los Estados Unidos por préstamos después de la Segunda Guerra Mundial se les puso como tope 4%.
Cuando Occidente quiso apoyar políticamente a Indonesia después de la caída del gobierno de izquierda, ignoró violaciones graves de derechos humanos (incluso la masacre de 750,000 personas) y otorgó el alivio de la deuda. El Club de París estuvo de acuerdo en que una tasa deuda-exportaciones de 20% era completamente inaceptable y puso el tope de los pagos en 6%.
Si 10% era considerado insostenible para Alemania y 20% era considerado insostenible para Indonesia, Àpor qué 20%-25% es considerado sostenible hoy en día?
Finalmente, este estudio nos señala que los años ochenta y noventa son muy similares a los años treinta y al final de ciclos anteriores. Un escritor nos dice sobre los años ochenta: resultan inquietantemente familiares para aquellos que han leído sobre la historia de las crisis de deuda. En todos los casos, un excedente de fondos depositados llevó a los bancos a sobrepasarse considerablemente en los préstamos internacionales y recurrir a la promoción de préstamos mediante el uso de tasas bajas de interés y otro tipo de incentivos que llevaran a los países en vías de desarrollo a tomar préstamos que no necesitaban. Muchos países tomaron dinero prestado sólo para pagar deudas antiguas. Cuando la situación llegó al límite, ya no pudieron obtener préstamos y no pudieron pagar. Muchos escritores sostienen que los bancos y los países más ricos deberían asumir una mayor responsabilidad con respecto a la promoción de préstamos, y que resulta poco práctico e inmoral el exigir el pago de préstamos cuando se presionó a los pobres para que los tomaran.
Cuadro de alivios históricos de la deuda
Tasa de servicio de la deuda a las exportaciones
20%-25% PPAE
< 4% Reino Unido, 1945
< 3.5% Acuerdo de Londres para Alemania, 1952
6% Indonesia, Club de París, 1970-71
Acordado, pero considerado inaceptable después
13%-15% Alemania, 1924, el Plan Dawes
Propuesto pero rechazado por ser considerado inaceptable o insostenible
10% Alemania, Abs, 1951
< 20% Indonesia, FMI, 1970
Tasa de deuda a las exportaciones
200%-250% PPAE
77% América Latina, 1945
Descuento de la deuda
< 80% PPAE
90% México, 1942
Deudas pendientes que no están siendo cobradas
$ 33 mil millones Deudas europeas a los EEUU por la 1era. Guerra Mundial, incumplimiento años treinta, incluyendo $ 14.5 mil millones del Reino Unido
?? Deudas de Mississippi a el Reino Unido, incumplimiento 1842
< = menos de
YA HEMOS PASADO POR ESTO
La deuda, el incumplimiento y el alivio en el pasado - y como esta vez les exigimos a los pobres que paguen más
1. Desde 1327 hasta 1929 & 1979: manías, pánicos y debacles
Después de expulsar a los judíos en 1290, el rey Eduardo I se vio en la necesidad de recurrir a los italianos para que le financiaran sus guerras... Para estos banqueros italianos, Inglaterra era un país salvaje en desarrollo al borde del mundo, una especie de Zaire medieval. Sus exportaciones de algodón ofrecían posibilidades de grandes ganancias, pero sus monarcas déspotas, sus guerras tribales y cortesanos corruptos representaban un gran riesgo, escribió Anthony Sampson en su profético libro de 1981 The Money Lenders.1Pero cuando el rey Eduardo III subió al trono en 1327 confió en que podría obligar a sus propios comerciantes ingleses a financiar sus guerras y no cumplió con el pago de sus deudas italianas. Los bancos de Bardi y Peruzzi quebraron.
Un siglo después, la Guerra de las Dos Rosas del rey Eduardo IV lo llevaron a endeudarse aún más. Después de intentar renegociar sus deudas con el rey, el Banco de Medici tuvo que descontar 52,000 florines y cerrar su sucursal de Londres. `En lugar de rechazar depósitos', concluye el historiador del banco, `los Medici sucumbieron ante la tentación de hacer peligrosos préstamos a los príncipes como una salida para el excedente de efectivo'. Una advertencia relevante para banqueros más actuales, dice Sampson.
Cuatro siglos después, Londres le prestaba dinero a los nuevos Estados Unidos. Londres los veía como un país en desarrollo muy inestable, con un récord negro de desfalco, folletos informativos fraudulentos e incumplimiento, indica Sampson. Pero los banqueros prestaron dinero de todas formas. En 1842, 11 estados, incluyendo Maryland, Pennsylvania, Mississippi y Louisiana no cumplieron con el pago. Sentando un precedente que sería utilizado con frecuencia en los años siguientes, el Banco Barings simplemente intervino en la política local. El Barings ayudó a financiar a los candidatos de Maryland en las siguientes elecciones, quienes estaban dispuestos a pagar. Los `partidarios del reinicio' ganaron por un escaso margen, y así poco después Maryland estableció nuevos impuestos que le permitieron pagar sus deudas. La campaña le había costado al Barings cerca de $15,000, y había valido la pena, señala Sampson.
Mississippi se resistió. Para 1929 la deuda impaga ascendía a aproximadamente $32 millones, e incluso en tiempos tan recientes como 1980 los bancos de Londres todavía intentaban cobrarle a Mississippi los préstamos que no había pagado hacía 138 años2.
Los ciclos de la deuda
La economía ha fascinado siempre a historiadores y filósofos y las interpretaciones polémicas pueden ser consideradas como una de las raíces de la Guerra Fría y de los conflictos claves de la segunda mitad del siglo veinte. Sin embargo, todos parecen coincidir en que los ciclos de la deuda existen y que están relacionados con crisis de deuda reiteradas.
El eminente economista Charles Kindleberger escribió un libro titulado Manías, pánicos y debacles (Manias, panics and crashes3) el cual muestra su punto de vista sobre los ciclos. En él habla de la manía de los tulipanes de 1634, la especulación de los Mares del Sur de 1720, el boom del algodón y el del ferrocarril en los años treinta del siglo pasado, etc. Dice que cada ciclo tiene un periodo de crecimiento que implica un incremento de las ganancias y una rápida expansión del crédito bancario. Eventualmente, la masa monetaria sobrepasa a la producción y el dinero se orienta hacia la especulación. Esto se relaciona comúnmente con fraudes y estafas, ya que los especuladores buscan inversiones que resulten aún más rentables. Este es el periodo de los globos o lo que Kindleberger llama manías y que generalmente supone préstamos internacionales. En los años veinte del siglo pasado, por ejemplo, un aventurero escocés llamado Gregor McGregor logró recaudar £200,000 para un país completamente imaginario en América del Sur que llamó el Reino de Poyais4. Eventualmente, el globo reventó, los precios bajaron y los inversionistas intentaron vender o cobrar sus préstamos. Este es el periodo de pánico ya que todos los inversionistas buscan desesperadamente una salida. El pánico se alimenta a sí mismo y se llega así al debacle.
Los economistas señalan que existen ciclos largos y cortos, pero que resulta útil observar cuatro ciclos largos (cada uno de los cuales incluyó ciclos cortos dentro de él):5
- crecimiento 1780-1820, manía en los años veinte, crisis en los treinta y cuarenta.
- crecimiento en los años cincuenta, manía en los sesenta, crisis en los setenta y ochenta.
- crecimiento 1893-1913, manía en los años veinte, crisis en los treinta.
- crecimiento 1948-1967, manía 1967-1979, crisis desde entonces.
Tanto los años setenta del siglo pasado como los años treinta de este siglo sufrieron graves depresiones internacionales.
Cada manía incluyó un boom de crédito internacional el cual coincidió con el fin del crecimiento de las economías locales de los países desarrollados de entonces, dado que las entidades crediticias se vieron forzadas a buscar mayores ganancias en el extranjero - tal como había sucedido con los Medici y Eduardo IV en el siglo XV.
La discusión sobre los ciclos nos lleva a un punto sobre la crisis actual sostenido por muchos autores. El crédito extra de los años setenta no tuvo su origen en el boom del precio del petróleo en 1973, aunque esto sí originó un repentino aumento en el crédito. Más bien, el crédito internacional ya se encontraba en la etapa de la manía y se puede ver al incremento en el precio del petróleo como un intento de los productores de petróleo por obtener efectivo de la especulación. Kindleberger enfatiza que el pánico es inevitable pero que cada pánico es provocado por algo distinto. Parece ser que el segundo incremento en el precio del petróleo (1979), seguido por el incumplimiento de pago de México en 1982, fue el que reventó el globo y causó el pánico.
Promoción de préstamos
Después de cada ciclo ha habido reclamos retrospectivos por préstamos imprudentes y por promoción de préstamos: los bancos y las entidades crediticias alientan a los gobiernos extranjeros a solicitar préstamos que en realidad no necesitan, y alientan a los prestatarios a llevar una vida que sobrepasa sus posibilidades. Hacia el final de la manía, los prestatarios se ven alentados a aceptar nuevos préstamos simplemente para pagar los antiguos. Con el pánico, el crédito se agota repentinamente, los prestatarios no pueden pagar e incumplen. Kindleberger dice al respecto: Los préstamos del boom se aceptan en la alza, se incumple con su pago en el pico, y son reembolsados en la siguiente alza, lo que puede ocasionar un nuevo préstamo.
Francis White, el asistente del Secretario de Estado de EEUU para asuntos de América Latina comentaba a comienzos de los años treinta que en los días de carnaval de 1922 a 1929, cuando el dinero era fácil de obtener, muchos banqueros de Estados Unidos dejaron de lado su actitud digna y distante tradicional y se convirtieron en realidad en vendedores agresivos de dinero que competían ferozmente contra los demás banqueros y una vez que obtenían el negocio, se esforzaban por animar a los países deudores a que aceptaran créditos más grandes.6 De acuerdo con la evidencia presentada ante la Comisión Financiera del Senado, tan sólo en Colombia había 29 representantes de casas financieras de los EEUU tratando de negociar préstamos con el gobierno.7
En 1973, el Gobernador de la Reserva Federal de los EEUU, Andrew Brimmer, indicó que la mejor explicación para el brusco incremento de los créditos hacia países menos desarrollados era que la demanda de préstamos de los países desarrollados no aumentó en la misma proporción que la disponibilidad de crédito. Esto originó que los bancos de monedas europeas (especialmente los de Londres)... promovieran con bastante energía los préstamos entre los países en vías de desarrollo.8
Brimmer menciona una forma particular de promover préstamos, la cual implica un relajamiento drástico de los términos.9 Se la puede comparar con una persona que promueve el uso de drogas y ofrece heroína barata para crear adicción. A mediados de los años setenta, los créditos internacionales tuvieron una tasa real de interés negativa. Es decir, en términos reales, los países pobres tenían que pagar menos de lo que habían tomado prestado. Los promotores de préstamos enfatizaron durante la etapa de manía que, literalmente, estaban regalando dinero. Sin embargo, los préstamos tenían tasas de interés variables y a principios de los años ochenta esas tasas aumentaron de manera espectacular, estallando así la amenaza de incumplimiento y alimentando el pánico.10
Desde el punto de vista de nuestra campaña, es importante entender que la promoción de préstamos forma parte normal del ciclo de deuda. Incluso ahora, el Banco Mundial es culpable de promover préstamos, es culpable de citar sus tasas de interés de concesión para alentar a los países pobres a emprender proyectos excesivamente grandes y complejos los cuales significan altos costos de gestión en el futuro.
Los promotores de préstamos deberían ser responsables por parte del pasivo impagable. Los bancos, gobiernos e instituciones financieras internacionales que alientan a los gobiernos de los países pobres a contraer deudas poco sensatas deben aceptar la mayor parte del riesgo de que esos préstamos no serán pagados.
El papel de los gobiernos acreedores
En el siglo XIX y a principios del siglo XX, los créditos se daban generalmente en forma de bonos, los cuales eran vendidos después por los bancos a inversionistas individuales. A partir de los años cincuenta, el crédito se realizaba directamente mediante bancos, gobiernos individuales e instituciones financieras internacionales.
Entonces, en teoría, los deudores tenían más poder en el pasado, ya que negociaban con miles de tenedores de bonos individuales, mientras que ahora deben enfrentarse a los gobiernos. Esto ha llevado a algunos escritores a decir que los gobiernos jugaban un papel menos importante en el pasado. Por ejemplo, podemos citar a Sir John Simon de la Oficina Británica de Relaciones Exteriores quien dijo en 1934: mi predecesor, Lord Palmerston, a quien no se le considera precisamente retrógrada en la defensa de los intereses británicos, estableció la doctrina de que si los inversionistas prefieren comprar los bonos de países extranjeros con altas tasas de interés en lugar de los Bonos del Gobierno Británico con una baja tasa de interés, entonces no pueden reclamar la intervención del gobierno británico en caso de incumplimiento.11
Sin embargo, Barry Eichengreen sostiene que se tiende a exagerar la diferencia en el nivel de participación del gobierno al comparar los años treinta con los ochenta.12 Los gobiernos han participado siempre directamente en los procesos de reajuste de deudas.13 La diferencia se encuentra en que en los años ochenta la participación del gobierno era más sistemática.
De hecho, durante la etapa de crecimiento del ciclo e incluso algunas veces durante los pánicos, los gobiernos intervinieron constantemente y trataron de encaminar los créditos hacia sus aliados. E intentaron bloquear los créditos para sus enemigos. Por ejemplo, a finales de los años veinte el gobierno de los Estados Unidos dejó de otorgar préstamos al sector privado de Brasil como represalia por el plan de mantenimiento de precios del café brasilero.14 (Premonitorio de la resolución del Acuerdo Internacional del Café por parte de los EEUU 60 años después).
Tal vez la similitud más sorprendente resulte ser la forma en que todos los gobiernos trataron de imponer en el pasado una forma de ajuste estructural a cambio de créditos constantes, para asegurar así que se disminuyan los gastos y aumenten los impuestos de manera que se pueda pagar la deuda. A finales de los años veinte el catedrático Edwin Kemmerer se convirtió en una especie de FMI de un solo hombre e impuso una postura que disfrutaba de un grado de hegemonía intelectual que nunca ha sido igualado. Visitó América del Sur en repetidas ocasiones y ejerció presión para que se adoptara la ortodoxia fiscal, un mayor control sobre los créditos nacionales y el regreso al patrón de cambio oro. Edmar Bacha y Carlos Díaz Alejandro indican que ese es el mismo tipo de condiciones impuestas... durante los años setenta y en ese entonces, como ahora, los países no tenían otra opción mas que aceptarlas.15 En los años treinta, al igual que en los ochenta, existía un amplio consenso sobre el hecho de que las medidas impuestas no habían sido las adecuadas y habían dañado las economías.
En ciertas ocasiones, se llegó a la acción militar. Cuando México no cumplió con el pago de la deuda en 1861, fue invadido por Gran Bretaña, Francia y España. Francia nombró a Fernando Maximiliano emperador. (Se mantuvo en el poder sólo cuatro años y no logró pagar las deudas).16 La Marina Real conocía bien los mares de América del Sur e intentó incluso realizar un bloqueo naval a Bolivia alguna vez. La infantería de marina de los EEUU tenía una presencia importante en el Caribe y en América Central, comenta Carlos Díaz Alejandro.17
En Gran Bretaña, se estableció la Corporación de Tenedores de Bonos Extranjeros en 1868 y se le reconoció semi-oficialmente mediante una ley del Parlamento en 1898.18
Comparando los años ochenta con los treinta
La crisis de la deuda más reciente fue en muchos aspectos una repetición de la crisis de los años veinte, escribió Derek Aldcroft en 1997.19 La ola actual se asemejaba a experiencias pasadas mucho más de lo que muchos participantes eran capaces de notar. El comienzo de la crisis en 1982 resultaba otra vez inquietantemente familiar para aquellos que han leído sobre la historia de las crisis de deudas. Es la respuesta oficial a la crisis desde 1982 que se diferencia drásticamente del pasado, escribe Peter Lindert.20
Existen tres diferencias importantes entre los años treinta y los años ochenta - noventa:
- Los países industrializados y acreedores no han sufrido tanto con esta depresión, mientras que la crisis ha sido muy seria en el sur. En comparación, en los años treinta los países industrializados fueron los que sufrieron mientras América Latina se vio levemente afectada.
- Los acreedores son bancos, gobiernos e organizaciones intergubernamentales, en lugar en tenedores de bonos. Las tasas de interés eran variables y no fijas como en los años veinte.
- Los gobiernos han trabajado de una manera mucho más coordinada para evitar el incumplimiento de países individuales y para ejercer presión colectiva sobre los deudores.
La diferencia en los años ochenta es la intervención oficial global, la cual se ha desarrollado, al menos parcialmente, de acuerdo a la exposición sin precedentes de unos pocos bancos acreedores importantes, especialmente en los Estados Unidos, de acuerdo con Peter Lindert.21 En los años ochenta los gobiernos de los países acreedores, motivados por el deseo de proteger a sus sistemas bancarios, ejercieron una mayor presión sobre los países deudores, exigiendo el pago total así como ajustes macroeconómicos, observan Eichengreen y Lindert.22
Dado que el sistema bancario de los EEUU se encuentra más vulnerable que nunca a la desestabilización debido al incumplimiento de créditos extranjeros, los Estados Unidos han intervenido agresivamente para asegurar que el servicio de la deuda se mantenga, escriben Eichengreen y Portes.23 Y lo han realizado en gran parte a través de su control sobre el Fondo Monetario Internacional, establecido recién en 1944 y que representa, quizás, la diferencia más importante entre los años ochenta y los años treinta.
El Club de París se formó en 1956 como un grupo informal de gobiernos acreedores, con una secretaría permanente en el Tesoro Francés. Para finales de los años sesenta, el Club de París había realizado todas las negociaciones condicionadas a la aceptación del FMI.24 La asistencia también comenzó a depender de la aprobación del FMI. Este acuerdo ha permitido una reducción lenta pero permanente de las deudas a bancos, las que han sido reemplazadas por deudas oficiales a organismos internacionales y gobiernos, asegurando así que los bancos no fueran sancionados por otorgar préstamos insensatos. También ha asegurado un flujo permanente de recursos para los países industrializados del norte, evitando así una crisis financiera en el norte y asegurando que, a diferencia de los años treinta, la depresión ocurra en el sur en lugar del norte. Esta vez, se ha obligado a los pobres a sacar de apuros a los ricos.
Tal como en los años treinta, la liquidación se realiza caso por caso. Pero esta vez el FMI ejerce un control estricto. En lugar de que el acercamiento caso por caso permitiera un tratamiento más favorable y adecuado para cada deudor individual, se convirtió en una táctica para dividir y mandar. El acuerdo de 1996 para el alivio de la deuda de los PPAE (Países Pobres Altamente Endeudados) está siendo negociado caso por caso, si bien es cierto que dentro de parámetros bien definidos. Esto les permite a los acreedores culpar a los prestatarios por aceptar créditos innecesarios en lugar de culpar a los promotores de préstamos, e imponer condiciones adicionales para asegurarse de que algunas deudas sean pagadas.
2. Los deudores recibían un mejor trato en el pasado
La iniciativa de los PPAE propone reducir la deuda hasta alcanzar lo que el FMI llama un nivel sostenible, es decir, un nivel en el que el país pueda cumplir con sus obligaciones corrientes y futuras de servicio de deudas externas por completo sin recurrir a un alivio posterior de la deuda, pero asumiendo flujos continuos de ayuda así como créditos de concesión, y sin comprometer indebidamente el crecimiento.25 De acuerdo con la iniciativa de los PPAE, se define el nivel sostenible en base a tan sólo dos parámetros:
- El valor actual neto26 de la deuda debe encontrarse entre el 200% y 250% de las exportaciones anuales. Es decir, la deuda debe tener un valor equivalente al total de las exportaciones hechas entre dos años y dos años y medio.
- El servicio de la deuda anual (pagos de intereses más capital) debe corresponder al 20% a 25% de las exportaciones anuales.
Para conseguir esto:
- Se puede descontar hasta el 80% del VAN de la deuda.
En esta sección del informe observamos si las prácticas de alivio de la deuda en el pasado fueron más generosas. Esto resulta relevante de manera directa porque tal como indicamos en la primera parte del informe la etapa actual del ciclo de la deuda es muy similar a la de los años treinta y a la de periodos previos.
Sin embargo, las comparaciones directas son difíciles y por lo tanto se debe realizar ciertos cálculos aproximados por las siguientes cuatro razones:
- Basar el concepto de `nivel sostenible' en un porcentaje de las exportaciones es algo bastante nuevo. Se recurrió a investigaciones del Banco Mundial y de otros en los años sesenta y setenta. Por lo tanto, en muy pocos arreglos de deuda anteriores se calculó la relación de deuda y exportaciones previstas utilizando el formato de los PPAE. En el pasado, los negociadores estaban siempre alerta a las exportaciones previstas o a los superávits comerciales para ver si los pagos esperados eran posibles, pero una tasa de servicio de la deuda a las exportaciones era utilizada explícitamente en muy raras ocasiones. Por esa razón, todas las comparaciones de relación de servicio de la deuda a exportaciones incluidas en este documente son retrospectivas, y han sido calculadas en base a las expectativas razonables de los negociadores con respecto de las exportaciones en esa época, pero que no eran expresadas de esta manera (salvo indicación contraria). Así, por ejemplo, Alemania y los negociadores aliados establecieron en 1952 pagos anuales de deuda en términos monetarios y se anticiparon a informes similares. Podemos utilizar estas cifras para calcular una tasa de servicio de la deuda a las exportaciones y compararla con el nivel sostenible de los PPAE, aunque los negociadores de hace 46 años no pensaban en esos términos.
- La deuda total en el pasado era con frecuencia más pequeña, tan pequeña que los descuentos muchas veces originaban niveles de servicio de la deuda mucho más bajos. Los cálculos del VAN eran usados en muy raras ocasiones.
- Las negociaciones con tenedores de bonos individuales significaban con frecuencia que no existía una liquidación consistente ni una fecha definida de liquidación.
- La iniciativa de PPAE considera las exportaciones de manera limitada. Las liquidaciones de deuda anteriores incluían generalmente medidas adicionales que aseguraban un nivel sostenible. El proceso de PPAE no tiene nada similar. Estos constituyen precedentes importantes y cabe anotarlos.
Finalmente, queda fuera del alcance de este informe averiguar como fueron escogidos los criterios de niveles sostenibles del programa de los PPAE. Sin embargo, es algo que debería hacerse pues su origen resulta por demás oscuro. Por ejemplo, los Cuadros de Deuda Mundial 1994-95 del Banco Mundial establecen que los antecedentes de algunos PBIGE (países de bajos ingresos gravemente endeudados) sugieren que las tasas de servicio de la deuda superiores a 15% son consideradas altas y las tasas deuda-exportaciones mayores que 200% han demostrado ser insostenibles a mediano plazo. Sin embargo, el Banco y el Fondo han acordado niveles más altos para los PPAE. Además, los expertos en deudas no están de acuerdo. William Cline apoya el 200% mientras que Dragoslav Avramovic dice este 200% es un número arbitrario... igual podría uno decir 100% o 300%. De hecho, Avramovic no cree que las tasas deuda-exportaciones sean indicadores significativos de la capacidad de servicio de la deuda.27
Con todo lo anterior en mente, pasemos ahora a analizar ejemplos históricos.
2.1 Alemania
Alemania es importante por muchas razones. En primer lugar, es casi el único país industrializado del norte que ha experimentado varias renegociaciones de deuda en el siglo XX. En segundo lugar, la reconstrucción después de la guerra fue un factor importante en el pago (al igual que para muchos PPAE). En tercer lugar, como país derrotado, el resto de la comunidad internacional tenía mucho más poder sobre América Latina que Alemania, como por ejemplo en los años treinta. De esta manera, Alemania presenta suficientes semejanzas con la situación actual y su historia resulta así especialmente importante.
Alemania ha tenido tres etapas de deudas, las cuales veremos de manera separada: 1921-22 reparaciones, 1924-31 el Plan Dawes y 1953-9 el Acuerdo de Londres.
Reparaciones
Después de la 1era. Guerra Mundial, los gobiernos vencedores exigieron a Alemania el pago de una gran compensación pero no se especificó el monto en el Tratado de Versalles firmado el 28 de junio de 1919. Se estableció en cambio una Comisión de Reparaciones y en su conferencia de Londres en mayo de 1921 se acordó que Alemania debía pagar 2 mil millones de marcos de oro (alrededor de £100 millones o $400 millones en esa época) cada año más 26% del valor de las exportaciones. (Cabe mencionar que éste es el único ejemplo histórico en el que el servicio de la deuda es relacionado explícitamente con el valor total de las exportaciones). Esto era evidentemente demasiado y Alemania nunca pagó a este nivel. El 31 de agosto de 1922 la Comisión de Reparaciones accedió a una moratoria de pago de seis meses. Sin embargo, en enero de 1923 las tropas francesas y belgas ocuparon el Ruhr, y esto desató la famosa hiperinflación que duró hasta el 15 de octubre de 1923.28
El Plan Dawes
Los aliados formaron una comisión dirigida por el General Charles Dawes, Director del Departamento de Presupuesto de EEUU, para que diseñara un plan de pago más razonable. El plan fue publicado en 1924 y establecía un cronograma de pagos que iba desde los mil millones de los nuevos Marcos del Reich (Rm) en 1924 hasta 2.5 mil millones en 1928, y continuaba a ese nivel de ahí en adelante. El plan Dawes estaba directamente relacionado con la promesa de créditos posteriores. Incluso esto resultó insostenible y para el año 1928 las quejas no se hicieron esperar. En febrero de 1929 se comenzó con las renegociaciones con un industrial de los EEUU, Owen Young.
El plan Young fue acordado en 1930. Reducía los pagos en un 20% y los extendía hasta 1988, pero también incluía nuevos préstamos que serían utilizados para pagar las deudas. Los pagos se hicieron de acuerdo al cronograma hasta 1929, y después a un nivel muy reducido hasta mediados de 1931.
En setiembre de 1930 el Partido Nacional Socialista de Hitler tuvo éxito en las elecciones, en parte debido a que los pagos de las reparaciones eran considerados muy onerosos. El presidente del Banco Central del Reich, Hjaalmar Schacht, renunció en 1930 como protesta contra el Plan Young de los EEUU para conseguir reparaciones. Puso toda su fe en que Hitler saliera elegido; y ayudó a convencer a los otros bancos, incluyendo al Deutsche Bank y al Dresdener Bank, para que financiaran la campaña de Hitler, escribió Anthony Sampson.29
El 20 de junio de 1932 el Presidente de EEUU Herbert Hoover anunció una moratoria de un año, la cual fue ampliada al año siguiente. En 1934 Hitler se negó a reconocer la deuda de guerra.30
Dado que el nivel de pago según el Plan Dawes fue considerado tan alto que resultaba inaceptable (tanto por Hitler como por los negociadores de deuda de la posguerra, como veremos más adelante), vale la pena compararlo con las condiciones actuales de los PPAE. Los pagos de las reparaciones representaron sólo el 13.2% de las exportaciones durante 1925-28 y aumentaron a sólo 14.6% durante 1929-31.31 Debemos compararlos con el 20-25% que corresponde a los PPAE. Lo que es más importante, hasta 1930 todos los pagos de reparaciones se llevaron a cabo con dinero proveniente de nuevos préstamos. Durante este periodo Alemania tomó prestado tres veces lo que pagaba.32 La crisis comenzó a finales de 1930 cuando, a pesar del plan Young, se suspendieron los créditos extranjeros.33 De modo que los pagos de Alemania eran considerados insostenibles a un nivel mucho más bajo que el propuesto para los PPAE.
Otras estipulaciones del Plan Dawes
El Plan Dawes incluía otras estipulaciones que resultan admirables si se les analiza en retrospectiva. El nuevo Marco del Reich (Reichsmark) no era completamente convertible a moneda extranjera y el Plan Dawes únicamente exigía que el gobierno alemán pagara en Marcos del Reich y depositara el dinero en una cuenta especial en el Banco Central del Reich (Reichsbank). Se estableció un comité especial de transferencia para que administrara la conversión a moneda extranajera. El Plan Dawes acordó lo siguiente:34
- Las transferencias al extranjero serían hechas únicamente cuando las condiciones fueran favorables en el mercado de divisas. De hecho, los acreedores debían asegurar un flujo de dinero hacia Alemania suficientemente grande como para poder pagar las reparaciones.35
- El dinero que no pudiera ser transferido al extranjero sería invertido en Alemania.36
Además, el Plan Dawes incluía otras dos condiciones que podían reducir los pagos:
- Si se mantenía en el Banco Central del Reich el equivalente a más de dos años de pagos, los pagos de reparaciones serían reducidos.
- Los pagos también estaban indexados a la situación de la economía nacional, la cual era medida de acuerdo a indicadores como el volumen de venta de automóviles, de manera que los pagos se redujeran si la economía empeoraba.
La importancia de estas estipulaciones adicionales está en que los acreedores se responsabilizaban por fomentar el crecimiento económico para asegurar así los pagos. Existe una gran diferencia con la iniciativa para los PPAE, la cual está relacionada a lo que la Organización Internacional del Trabajo llama un ajuste estructural mediante contracción de la economía.37
El acuerdo de Londres
Después de la 2da. Guerra Mundial, las reparaciones fueron cobradas bajo la forma de botín de guerra: se desmantelaron y enviaron hacia el exterior fabricas alemanas.38 En 1952 un equipo alemán dirigido por Hermann-Josef Abs negoció en Londres con representantes de 24 países acreedores. Abs calculó que si Alemania pagaba el máximo monto reclamado, la nueva República Federal de Alemania tendría que pagar DM1.5 mil millones al año para liquidar las deudas anteriores a la guerra. Consideraba esto intolerable39. En 1951, esto representaba una tasa de servicio de la deuda a las exportaciones de 10%. De modo que Abs consideraba intolerable menos de la mitad de lo que el FMI y el Banco Mundial consideran sostenible.
Pero Abs ganó. Según el acuerdo de Londres, firmado el 27 de febrero de 1953, Alemania aceptaba todas las deudas anteriores a la guerra, pero los aliados acordaban descontar el equivalente a más de las dos terceras partes de lo que Alemania aceptaba que debía.40 Los pagos restantes serían hechos hasta 1978, mediante pagos anuales de DM567.2 millones durante los primeros cinco años y DM765 millones después. Los pagos programados para 1953 representaban el 3.5% de las exportaciones de 1952, y nunca se pensó que serían más del 5% de las exportaciones.41 Comparémoslo con el 20-25% otorgado a los PPAE.
Otras estipulaciones del Acuerdo de Londres
Los problemas que la deuda había causado en Alemania a finales de los años veinte y principios de los treinta llevaron a los negociadores de Londres a incluir ciertas estipulaciones especiales. El acuerdo incluye en particular un anexo de principios y objetivos. Abs escribió en 1959 que dicho anexo establece que las obligaciones de transferencia de Alemania sólo podrían ser cumplidas mediante un superávit corriente en la balanza de bienes y servicios. En otras palabras, no podría cumplirse con esas obligaciones mediante préstamos, tal como se había hecho en los años veinte, sino sólo mediante la compra de más exportaciones alemanas por parte de los aliados. Abs dice también que el anexo indica que el problema de nuestras obligaciones de transferencia no puede resolverse mediante la restricción del comercio, producción y consumo, ni mediante una política de austeridad, sino sólo podía ser resuelto mediante el aumento y expansión del comercio a través de la liberalización.42 Se estableció un proceso especial de arbitraje (que nunca fue utilizado) al cual Alemania podía apelar si su crecimiento no era tan rápido como se esperaba.43
Thomas Kampffmeyer comenta sobre el acuerdo de Londres que las políticas afines, en su enfoque, a las políticas deflacionarias recomendadas por el FMI hoy en día fueron consideradas inapropiadas para asegurar la capacidad de la República Federal de hacer transferencias. Las partes del tratado votaron por lo que ahora llamaríamos una estrategia expansiva orientada a la oferta para asegurar la capacidad externa de Alemania para pagar, y los acreedores aceptaron... que los pagos del servicio de la deuda alemana también dependieran de la liberalización de su propio comercio.44
La política del Acuerdo de Londres
Los términos tan blandos del acuerdo de Londres deben ser analizados dentro del contexto de la Guerra Fría. Para 1951 la URSS se había separado por completo de los tres aliados occidentales. El bloqueo de Berlín en 1948-9 antecedió al establecimiento de la república Federal (occidente) y la Democrática (oriente) en 1949. La asistencia del Plan Marshall llegaba en grandes cantidades y Occidente estaba ansioso por fomentar el rápido desarrollo de su Alemania para competir con la Alemania oriental.
Precisamente por esa razón, el acuerdo de Londres es un buen ejemplo para entender lo que los países industrializados consideraban un nivel de servicio de la deuda compatible con el crecimiento rápido en 1953. Y dicho nivel corresponde a aproximadamente la quinta parte del nivel establecido para los PPAE.
2.2 Indonesia
Analizamos a Indonesia a continuación debido al papel clave que jugó Hermann-Josef Abs, quien negoció lo que fue llamado correctamente por Chery Payer el acuerdo de deuda más indulgente alguna vez concedido voluntariamente a un gobierno tercermundista por sus acreedores.45 Se pagarían las deudas en 30 cuotas anuales iguales comenzando en 1970, mientras que los intereses se pagarían sólo a partir de 1985. Esto corresponde a una tasa servicio de la deuda-exportaciones de 6.6% en 1970, 5.4% en 1971, y decreciente de allí en adelante.46 Según los términos para los PPAE, esto significa una tasa servicio de la deuda-exportaciones de aproximadamente 6%.
Al igual que en el caso del acuerdo de deuda anterior de Abs, éste fue un premio de la guerra fría a un nuevo aliado occidental. En agosto de 1965 el Presidente Sukarno se retiró del Banco Mundial y del FMI. El ejército derrocó a Sukarno, puso al General Suharto en el poder y masacró a 750,000 comunistas. Suharto se reincorporó al FMI y a mediados de 1966 una misión del FMI llegó a Indonesia. En diciembre de ese año el Club de París de acreedores occidentales se reunió y recompensó a Suharto al acceder a una moratoria de cuatro años en el pago del principal e intereses. Suharto hizo todo lo que se le pidió, incluso aceptó un programa de ajuste estructural del FMI con devaluación y tipo libre de cambio. Aceptó una restricción crediticia del FMI que llevó a la quiebra a cerca de 10,000 compañías indonesias, y devolvió a los propietarios originales las compañías extranjeras que habían sido nacionalizadas por Sukarno. Abrió el país a nuevos inversionistas extranjeros, a quienes se les otorgó protección no disponible para las compañías locales.
La ayuda aumentó rápidamente, de $200 millones en 1967 a $600 millones en 1970. Se recibieron nuevos créditos y para 1979 Indonesia debía casi $12 mil millones, comparado con los $2 mil millones que debía cuando Sukarno fue derrocado. Sin embargo, cuando fue derrocado, la deuda de Sukarno era considerada gigante. Al expirar la moratoria de la deuda en 1971, el Club de París envió a Abs, quien propuso un nuevo arreglo que recompensaría aún más a Suharto. Abs indicó que el MFI y el Banco Mundial habían llegado a la conclusión de que el pago programado de $200 millones al año sobrepasaría la capacidad financiera de este país por años47. Dicho monto hubiera correspondido a una tasa de servicio de la deuda de 19.8% en 1970 y 16.3% en 1971 - ambos por debajo de límite actual de los PPAE.
El plan Abs establecía que no se cobraría intereses durante el periodo de la moratoria, el principal de la deuda de Sukarno se pagaría en 30 cuotas anuales de $67 millones a partir de 1970, y los intereses serían pagados en 15 cuotas anuales a partir de 1985. Además, el plan Abs señalaba que si el cronograma de pago resultaba muy oneroso (equivalente a la cuarta parte de los criterios aplicados a los PPAE), Indonesia podría postergar parte del pago del principal ocho años más.
Sólo la mitad de la deuda de los $2 mil millones correspondía a los miembros del Club de París, por lo cual pudieron darse el lujo de ser generosos. La otra mitad le correspondía al bloque oriental y el plan Abs estaba condicionado a que todos los países aplicaran los mismos términos. Y así lo hicieron.
2.2 América Latina
América Latina fue un importante prestatario en los años veinte y generalmente pagaba préstamos antiguos asumiendo nuevos créditos. Pero los nuevos préstamos se suspendieron en 1930 y las exportaciones decayeron de una manera espectacular mientras que los países industrializados adoptaron una actitud proteccionista. Para 1936 la tasa de la deuda total (no el VAN) a las exportaciones para toda América Latina era de 225% - en ese entonces considerado insostenible pero siempre dentro de los límites de los PPAE. Para 1934, América Latina había incumplido con el pago del 85% de sus bonos en dólares.48
Dado que la deuda de América Latina se encontraba en forma de bonos, las negociaciones continuaron por dos décadas e implicaron una serie de arreglos individuales y recompras de bonos a precios reducidos. Bolivia no completó las negociaciones relacionadas con su incumplimiento de 1931 hasta 1958.
Pero para 1945 los acreedores y tenedores de bonos ya habían aceptado arreglos que redujeron la participación de la deuda de América Latina a sólo 77% de las exportaciones49 - la tercera parte del nivel de los PPAE.
Durante la 2da. Guerra Mundial, los Estados Unidos estuvieron ansiosos por ganar el apoyo de México e intervinieron en las negociaciones con los tenedores de bonos. En 1942, se acordó que se descontaría el 90% de la deuda.50
La primera renegociación importante de la deuda del ciclo actual corresponde a Brasil. El 1 de abril de 1964 los militares derrocaron al Presidente Joao Goulart. Los Estados Unidos prometieron que el MFI y el Banco Mundial ayudarían al país, especialmente en lo relacionado con la deuda. Siguiendo un modelo que repetirían después (pero no en Indonesia) el cronograma de la deuda de Brasil no sufrió mayores cambios, pero Brasil recibió bastante ayuda y préstamos que le permitirían pagar sus deudas. El Banco Mundial llegó a la conclusión que desde 1965 hasta la crisis del petróleo en 1974 los parámetros de deuda extranjera no mostraron ningún tipo de problema - aun cuando la tasa de servicio de la deuda a las exportaciones estuvo entre 26% y 36% (bastante superiores a los límites actuales de los PPAE). Sin embargo el dinero estaba entrando al país, la deuda aumentó de $2.7 mil millones en 1965 a $12.6 mil millones en 1973, y ese dinero era el que pagaba las cuentas.51
2.3 Gran Bretaña, Europa y los Estados Unidos
Aunque Gran Bretaña nunca pagó sus deudas del siglo XIII y XV, se convirtió en un prestamista importante a finales del siglo XIX. Sin embargo, durante la 1era. Guerra Mundial se le obligó a aceptar préstamos considerables de los Estados Unidos. Esa deuda resultó difícil de pagar. En 1923 los Estados Unidos extendieron el periodo de pago hasta 1983 y redujeron la tasa de interés. En 1934, Gran Bretaña y otros cinco países europeos no cumplieron con el pago.52 Y no se realizó ningún otro pago nunca más, pero las deudas todavía siguen en los libros. El Tesoro de los Estados Unidos señala que al 30 de junio de 1997 la deuda ascendía a $33.5 mil millones. Las deudas pendientes de la Primera Guerra Mundial a los Estados Unidos incluyen: Reino Unido - $14.6 mil millones, Francia - $11 mil millones e Italia - $3.2 mil millones.
Quizás resulte razonable que una parte de la deuda de Gran Bretaña a los Estados Unidos sea descontada contra los bonos británicos del estado de Mississippi, por los cuales no se ha realizado ningún pago desde 1842.
Las deudas pendientes de la Primera Guerra Mundial son mucho mayores que las deudas de los países en vías de desarrollo más pobres. Si Europa está dispuesta a negarse a pagar y los Estados Unidos lo aceptan, Àpor qué no se aplica la misma mentalidad con respecto de Africa?
La Segunda Guerra Mundial resultó aún más cara. Para 1945 Gran Bretaña se había convertido en el deudor más grande a nivel mundial.53 Maynard Keynes fue a Washington y en diciembre de 1945 negoció el mejor trato que podía conseguir para Gran Bretaña: un préstamo de $3.75 mil millones a una tasa de interés de 2%, pagadero en 50 cuotas anuales a partir de 1951.54 El 31 de marzo de 1997 el principal pendiente ascendía a £531 millones. En 1996/97 Gran Bretaña pagó £74 millones.
Keynes negoció además una condición adicional admirable: que los intereses del préstamo no serían aplicados en cualquier año en el que los pagos de los intereses representaran más del 2% de las exportaciones de Gran Bretaña. Prabirjit Sarkar y Hans Singer señalan que si hubiera existido una cláusula similar de alivio de la deuda para los países menos desarrollados deudores, hubiera significado un alivio de aproximadamente $100 mil millones entre los años 1984-87.55
Gran Bretaña todavía tenía que hacer pagos de capital pero al asumir 50 pagos iguales, eso representa una tasa de servicio de la deuda a las exportaciones de 4%.
Sin embargo, el trato de Keynes incluía un aspecto bastante negativo: el ajuste estructural impuesto efectivamente por los Estados Unidos. Gran Bretaña debía moverse rápido para liberar el comercio y tenía que hacer la libra convertible al dólar dentro de un plazo de 15 meses. La salida de dinero era tan grande que una gran parte del préstamo se desperdició y se abandonó la convertibilidad a las semanas.56
3. Algunas breves conclusiones
Si analizamos la historia de las deudas podemos concluir lo siguiente:
En primer lugar, las deudas impagables siguen un ciclo comercial - ya hemos pasado por esto. Y una parte importante de la deuda impagable en cada ciclo proviene de la promoción de préstamos, mediante la cual los bancos alientan a los países más pobres a aceptar préstamos que no necesitan. Cuando el globo revienta, como debe suceder, las entidades crediticias deberían asumir una responsabilidad mucho mayor y aceptar las pérdidas.
En segundo lugar, Gran Bretaña y otros países europeos, así como los Estados Unidos, han incumplido en el pago de deudas. Europa todavía le debe $30 mil millones a los Estados Unidos, monto que proviene de la Primera Guerra Mundial. No tiene intención de pagarlos, y sin embargo la suma es mucho mayor que la que deben los países más pobres.
En tercer lugar, si cabe la comparación, se ha demostrado que los criterios aplicados para los PPAE no son sostenibles ni pagables. Consideremos tan sólo la tasa de servicio de la deuda a las exportaciones en la cual se considera sostenible un 20-25% para los PPAE. Históricamente, los niveles de 10-20% han sido considerados insostenibles y sólo se ha aceptado tasas por debajo de 7%. Tanto Alemania como Gran Bretaña recibieron tasas de 4% después de la Segunda Guerra Mundial. ÀPor qué exigen ahora que los países pobres paguen cinco o seis veces ese porcentaje?
Finalmente, cuando los acreedores tomaron en serio el tema de los niveles sostenibles, añadieron una serie de medidas para fomentar el crecimiento y asegurar que las deudas fueran canceladas sólo con los resultados del crecimiento. En un caso, hasta se incluyó arbitraje independiente ante el cual el deudor (Alemania) podía apelar para que los pagos fueran postergados si el crecimiento no era suficiente. En comparación, el programa de los PPAE está relacionado con el ajuste mediante contracción de la economía según el cual los países pobres pagan sus deudas a través del consumo reducido y la austeridad en lugar de hacerlo como resultado del crecimiento.
De esta manera, todo el enfoque de los países ricos hacia los países pobres deudores es todo lo contrario de como estos países esperaban que se les tratase cuando fueron deudores.
Footnotes
1 Anthony Sampson, The Money Lenders, Coronet - Hodding & Stoughton, Londres 1981. Las siguientes citas son de las pp 29-31 y 54-56.
2 Financial Times, 22 de marzo de 1980, citado por Sampson.
3 Charles Kindleberger, Manias, panics and crashes, Basic Books - Macmillan, Londres, 1978, pp 6-23.
4 Darrell Delamaide, Debt Shock, Widenfeld & Nicolson, Londres, 1984, p. 96
5 Véase por ejemplo: Barry Eichengreen & Peter Lindert, The International debt crisis in historical perspective, MIT Press, Cambridge (Mass USA), 1989, p. 2; William Darity & Bobbie Horn, The loan pushers, Ballinger - Harper & Row, Cambridge (Mass USA), 1988, p. 139.
6 Citado por Paul Drake, Debt and Democracy in Latin America, 1920-1980s, en Barbara Stallings & Robert Kaufman, Debt and democracy in Latin America, Westview, Boulder (Colorado, USA), 1989, p. 43.
7 Citado en Darity & Horn, p. 2.
8 Citado en Darity & Horn, p. 8
9 Darity & Horn, p. 15.
10 En los años setenta la tasa de interés real era de -3.4% (la inflación mundial tenía un promedio de 11.4% mientras la tasa Libor - la Tasa Interbancaria de Oferta de Londres - era de sólo 8%). En comparación, las tasas reales de interés para los años 1981-84 sobrepasaban el 12%. Eliana Cardoso & Rudiger Dornbusch, Brazilian Debt Crises: Past & Present, en Eichengreen & Lindert, p. 126.
11 Citado en Barry Eichengreen & Richard Portes, After the deluge: Default, negotiation and readjustment during the interwar years, en Eichengreen & Lindert, p. 19.
12 Eichengreen & Portes, After the deluge, p. 14.
13 Eichengreen & Lindert, p. 7.
14 Edmar Bacha & Carlos Díaz Alejandro, International financial Intermediation: A long and tropical view, Ensayos sobre finanzas internacionales No 147, Facultad de Economía, Universidad de Princeton, Princeton (NJ, USA), 1982, p. 3.
15 Bacha & Díaz Alejandro, pp 2-3.
16 Vinod Aggarwal, Interpreting the History of Mexico's External Debt Crisis, in Eichengreen & Lindert, p. 144.
17 Carlos Díaz Alejandro Stories of the 1930s for the 1980s, en Pedro Armelia et al, Financial Policies and the World Capital Market, University of Chicago Press, Chicago, 1983, p. 25.
18 Barry Eichengreen & Richard Portes, Crisis? What crisis? Orderly Workouts for Sovereign Debtors, Centro de Investigación de Políticas Económicas, Londres, 1995, p. 20.
19 Derek Aldcroft, Studies in the Interwar European Economy, Ashgate, 1997, p. 121.
20 Peter Lindert, Response to debt crisis: What is different about the 1980s?, en Eichengreen & Lindert, p. 227.
21 Lindert, p. 263.
22 Eichengreen & Lindert, p. 7.
23 Eichengreen & Portes, After the deluge, p. 13.
24 Eichengreen & Portes, Crisis?, pp 23-24.
25 Folleto 51 del FMI
26 El valor actual neto (VAN) de una deuda corresponde al monto de dinero que el deudor necesitaría tener en una cuenta bancaria ganado intereses a la tasa del mercado para poder pagar el principal y los intereses que estén vencidos. Si los intereses sobre la deuda son más altos que la tasa de interés del mercado, tal como sucede con las hipotecas en Gran Bretaña, el VAN es mayor que el valor en cuentas de la deuda. Si las tasas de interés son de concesión, como sucede con los préstamos del Banco Mundial, y los pagos van a ser realizados en varios años, el VAN será menor que el valor en cuentas. El VAN de la deuda de Malawi es menor que la mitad del valor en cuentas de las deudas.
27 Citado en Darity & Horn, pp 21, 24.
28 Arminio Fraga, German Reparation and Brazilian Debt: A Comparative Study, Ensayos sobre Finanzas Internacionales, Facultad de Economía, Universidad de Princeton (NJ, USA), 1986; Roger Munting & B A Holderness, Crisis, Recovery and War: An Economic History of Continental Europe, 1918-1945, Philip Allan, Londres, 1991.
29 Sampson, p. 71.
30 G D H Cole & R Q Postgate, War debts and reparations & what they are, why they must be cancelled, New Statesman, Londres, 1932; Barry Eichengreen, Resolving Debt Crises: an Historical Perspective, en Sebastian Edwards & Felipe Larrain, Debt, Adjustment and Recovery, Blackwell, Oxford, 1989.
31 Fraga, p. 20.
32 Fraga; Cole % Postgate.
33 Cabe anotar que la depresión mundial afecto mucho el comercio; las exportaciones de Alemania en 1932 ascendían a sólo el 46% del nivel de 1928. Con el plan Young los pagos anuales se redujeron a los 2 mil millones Rm, lo que habría representado un 20.5% de las exportaciones en 1931 (siempre dentro de los límites PPAE) y un 34% en 1932. Sin embargo, las demás cláusulas del plan Dawes habrían reducido los pagos. Los pagos de reparaciones reales fueron 10% en 1931 y 3% en 1932. Los intereses y los pagos de los préstamos aceptados después del año 1924 se hicieron cada vez más importantes, y 1931 fue el primer año en el que hubo un flujo neto de salida de capitales (sumando un total insostenible de 28% de las exportaciones).
34 Eichengreen, Resolving Debt..., p. 71; Fraga, p. 5.
35 Y esto fue lo que sucedió. En la práctica, se hicieron la transferencias hasta 1980 debido a fondos entrantes de créditos.
36 Esto resulta particularmente importante porque muchos escritores indican que los pagos de deuda elevados reducen las inversiones. De esta manera, los pagos debían ser reciclados como inversiones. Debido a los préstamos grandes, nunca se utilizó esta estipulación.
37 Jobs for Africa, Organización Internacional del Trabajo, Ginebra, 1997.
38 Esto resulto ser contraproducente ya que le dio a Alemania la base para instalar maquinaria más moderna lo que fue la base del crecimiento de Alemania de la posguerra.
39 Friedel Hütz-Adams, presentación para el seminario inaugural de la Campaña Alemana Jubileo 2000, 12-14 setiembre de 1997, traducido por Karl-Heinz Wiedemann.
40 Thomas Kampffmeyer, Towards a Solution of the Debt Crisis, Instituto de Desarrollo Alemán, Berlín, 1987, p. 53 dice que las deudas anteriores a la guerra se redujeron de DM13.5 mil millones a DM7.4 mil millones y los reclamos por ayuda económica después de la guerra se redujeron de DM16.2 mil millones a DM7 mil millones. Hütz-Adams indica que los intereses e intereses compuesto impagos posteriores a 1934 también fueron condonados y que ascendían a DM14.6 mil millones. Así es que de un reclamo total de DM44.3 mil millones, se descontó el 66%. Sin embargo, Hütz-Adams añade que el resto soportaría tasas de interés bajas, desde nada hasta 5%, con un promedio muy por debajo de la tasa de mercado. Esto significa que el Valor Actual de la deuda se redujo hasta incluso menos de la tercera parte del valor original.
41 Hütz-Adams indica que los pagos de hecho nunca superaron el 3.5% de las exportaciones. Un fuerte crecimiento de las exportaciones hizo que Alemania lograra pagar toda la deuda del Acuerdo de Londres para el año 1960.
42 Citado en Kampffmeyer, p. 50. (con una ligera edición en la traducción - jh)
43 Hütz-Adams.
44 Kampffmeyer, p. 50.
45 Cheryl Payer, The Debt Trap, Monthly Review Press, Nueva York, 1974, p. 83.
46 Las cifras en esta sección han sido tomadas de los informes de la Economist Intelligence Unit sobre Indonesia (con muchas lagunas) y del informe The Republic of Indonesia, Kulin Loeb Lehman Brothers, Diciembre de 1979, el cual detalla el acuerdo de la deuda.
47 Citado en Kampffmeyer, p. 55.
48 Drake, p. 50.
49 Díaz Alejandro, Stories..., p. 27.
50 Aggarwal, p. 148.
51 Celso Martone, Macroeconomic policies, debt accumulation and adjustment in Brazil, 1965-84, informe de discusión del Banco Mundial, 1987.
52 Eichengreen, Resolving..., pp 70, 85.
53 G D N Worswick & P H Ady, The British Economy 1945-1950, Clarendon, Oxford, 1952, p. 65
54 Richard Mayne, The recovery of Europe, Widenfeld & Nicholson, Londres, 1970, p. 72.
55 Prabirjit Sarkar y Hans Singer, Debt crisis; commodity prices, transfer burden, and debt relief, documento del Instituto de Estudio de Desarrollo DP 297, Brighton (Inglaterra), 1992, p. 21.
56 Derek Aldcroft, The European Economy 1914-1990, Routledge, Londres, 1993, p. 49.