Trabajadores argentinos protestan ante los austeros recortes del gobierno mientras se vislumbra una grave crisis de la deuda Jubilee 2000 Coalition

Argentina se paralizó hoy (jueves)cuando los sindicatos anunciaron una huelga general en protesta por los austeros recortes en el presupuesto general anunciados por el gobierno. El anuncio de la reducción del presupuesto y de congelar el gasto gubernamental durante los próximos cinco años se hizo público tras las discusiones con el FMI en repuesta a la creciente amenaza de que Argentina no pueda pagar los $20,000 millones que debe en condición de servicio de deuda el próximo año.

Al anunciar la huelga de 24 horas, Rodolfo Daer, líder del sindicato mayoritario CGT declaró: “El gobierno se ha rendido a las instituciones financieras internacionales”. Los ministros del gobierno izquierdista de De la Rua hicieron un llamado para que se pusiera fin a una huelga que iba a empeorar una situación de por sí aciaga.

Argentina ha seguido las recomendaciones del FMI manteniendo fijo el tipo de cambio con respecto al dólar, incrementando las exportaciones, manteniendo bajo el nivel de inflación y sosteniendo el déficit a menos del 1.9% del ingreso nacional. Aun así el país latinoamericano ha acumulado un peligroso nivel de deudas a corto plazo y se ha hecho cada vez más obvio que va a tener serios problemas a la hora de enfrentar los pagos a principios del año que viene. La situación ha sembrado el pánico en los mercados financieros internacionales y entre los inversores extranjeros.

El gobierno de De la Rua pasó gran parte de la semana pasada intentando convencer a los gobiernos provinciales de que aceptasen la congelación de los presupuestos. Catorce gobernadores de la oposición se opusieron a la congelación, pidiendo además un aumento en el gasto social a cambio de su apoyo a las otras medidas propuestas por el FMI. Sin embargo, la mayoría accedió a la congelación de cinco años tras el ofrecimiento de un programa de $250 millones parar la creación de empleo, medida a la que se resistieron los inversores. Sólo un gobernador provincial (Santa Cruz) se negó a firmar el acuerdo declarando que “va a hacer sufrir a la gente, no a los gobernantes”. A cambio de la congelación, el FMI acordó ir al rescate del gobierno argentino con un préstamo de refinanciación de $15,000 millones, una solución a corto plazo que consiste en dar nuevos préstamos para que se puedan pagar los anteriores e ignora la necesidad imperante de condonar más deuda.

La intervención del FMI satisfizo a los inversores extranjeros y en consecuencia los bonos argentinos subieron en el mercado. Sin embargo, el paquete “rescate” que consistirá probablemente en $11,000 millones del FMI y $4,000 millones del Banco Mundial y el BID viene aderezado con muchos efectos secundarios. Entre las medidas propuestas se incluyen subir los impuestos, privatizar las pensiones del Estado y congelar durante cinco años todo el gasto federal y provincial – lo cual se va a traducir en un substancial recorte en el gasto social.

Argentina esta sufriendo una profunda regresión económica. El nivel de desempleo es más alto que nunca (15.4%) y hay casi un 50% de subempleo. Una tercera parte de la población no tiene acceso a agua potable. Aun así el gobierno se ve obligado a gastar casi tanto en servir la deuda como lo que invierte en salud y educación. En 1998, el servicio de la deuda consumió el 58% de los ingresos por exportaciones de Argentina, uno de los ratios más altos del mundo.

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