Movimento
Internacional Jubileo para la justicia económica y social (MIJ)Sucesor
de la campaña internacional Jubileo 2000
Declaración sobre el comunicado final del G7 Génova,
21 de julio de 2001 Nosotros, los miembros
del comité ejecutivo del MIJ, en representación de las 27 campañas
de Jubileo en el mundo, observamos una vez más con decepción el
fracaso de las naciones ricas en atacar la crisis global de la deuda que está
agudizando aún más el empobrecimiento de los más de 2,000
millones de personas en países severamente endeudados. Génova
brindó una oportunidad única al G7 después del fiasco de
Okinawa. Sin embargo, una vez más el G7 no hizo ningún intento por
reflexionar sobre la ahora ampliamente desacreditada iniciativa HIPC, la cual
desde su lanzamiento en Colonia ha fracasado en el cumplimiento de su promesa
de ofrecer una "salida a los problemas de la deuda". Es cierto que el número
de países que han tenido acceso a la iniciativa HIPC ha aumentado de 9
a 23 desde la cumbre Okinawa, realizada el año pasado. Sin embargo, también
es cierto que la mayoría de estos países, si no todos, están
nuevamente alcanzando niveles insostenibles de deuda. Por lo tanto, es ingenioso,
si no presuntuoso que el G7 se felicite a sí mismo por el llamado "importante
progreso que se ha alcanzado con el implemento de la Iniciativa." El
G7 aduce que hasta el momento la iniciativa HIPC ha aliviado más de $53,000
millones del total de $74,000 millones de la deuda original. Esto contradice las
cifras del Banco Mundial, que recién en junio de 2001 estimó la
cifra en $34,000 millones. En su declaración,
el G7 pretende motivar a los países que todavía no han llegado a
una decisión a que "lleven a cabo rápidamente las reformas económicas
y sociales necesarias, incluyendo el desarrollo de una estrategia para una reducción
general de la pobreza, en cooperación con el Banco Mundial y el FMI". En
nuestra opinión, son precisamente estas reformas, motivadas por condicionantes
doctrinarias, las que están reproduciendo las relaciones de desigualdad
y dependencia; y agravando la crisis de la deuda. Igualmente,
el Plan Estratégico para la Reducción de la Pobreza (PRSP) se ha
convertido, en efecto, en un complemento de los instrumentos de políticas
macroeconómicas neoliberales que determinan los Programas de Ajuste Estructural.
La experiencia de las dos últimas décadas demuestra que las políticas
han fracasado en su intento por sacar los países pobres de la pobreza crónica
o de la crisis de deuda. Pedimos al G7
que dejen de azotar al caballo muerto, la iniciativa HIPC; y enfrenten los retos
de la condonación total de la deuda a los países pobres y las condiciones
que garantizarán una salida definitiva a la crisis de la deuda. Fin. |