| | Argentina:
¿Qué vida hay después del default?

En
Wall Street discuten si el default de la deuda es suficiente para que Argentina
vuelva a crecer.
8th November, 2001.
A la Argentina le espera
un default desordenado, destructivo, que barrerá con la convertibilidad
y provocará bancarrotas masivas en el sector bancario. De esa situación
de tierra arrasada, sin embargo, se pasará en el mediano plazo a una estabilidad
aceptable, con un ambiente propicio para el reingreso de inversiones. Tal es la
predicción que hace un sector importante de Wall Street sobre lo que sucederá
en Argentina de aquí en más. La reestructuración de la
deuda que propone el Gobierno fue asumida por esos financistas como una suerte
de provocación y es rechazada. Quienes así opinan son voceros calificados
de una parte de la banca de inversión, que estará invitada a sumarse
al canje. Su posición anticipa el duro trabajo que le espera al Gobierno
para avanzar con la operación a nivel internacional. El caso argentino
se convirtió en tema de debate central entre los economistas más
cotizados y los inversores de Wall Street y Europa. Claro que ese debate en parte
está teñido por los intereses que defiende cada uno. Amer Bisat,
gerente de portafolio del banco de inversión Morgan Stanley, quien administra
3000 millones de dólares en títulos de deuda de países emergentes,
sostuvo ayer en un seminario que "claramente el mercado espera una cesación
de pagos muy desordenada, destructiva y asociada a miles de juicios". "Desafortunadamente
estoy de acuerdo. Eso es lo que está sucediendo", enfatizó.
De nada vale que el Gobierno siga negando el default, para muchos en Wall Street
la reestructuración de la deuda equivale al incumplimiento de los compromisos
asumidos. Bisat disertó en un seminario organizado por el Centro de
Estudios Estratégicos e Internacionales. Allí también estuvo
Francis Freisenger, economista jefe para América latina de Merril Lynch,
el banco al que acudió Cavallo para que lo asesore en el canje. Curiosamente,
el contratado dijo que "la situación de Argentina es desesperada"
y que "la devaluación es inevitable". "Argentina está
en una trampa y necesita salir. Pero carece de herramientas políticas,
por su incapacidad para aliviar su política monetaria", continuó
Freisenger. Luego sostuvo que el canje anunciado por el Gobierno "recién
es el principio del juego". A esa altura, el economista se excusó
de decir más porque Merril Lynch asesora a la Argentina. De todos modos,
se permitió una última opinión de la política de déficit
cero que aplica Cavallo, la cual consideró que "va en una dirección
opuesta a la recuperación y al crecimiento económico", por
lo cual no atraerá capitales y llevará al país "a una
recesión y una deflación más profundas". A esta altura,
la verdad, ya no tenía que decir más nada. Para Bisat, en tanto,
"la alternativa es abandonar el régimen de Convertibilidad, lo que
será extremadamente difícil y llevará a quiebras masivas
en el sistema bancario". Sin embargo, indicó que después del
caos, las cosas mejorarán para Argentina en el mediano plazo por tres razones:
"La reestructuración de la deuda bajará el pago de intereses.
La devaluación mejorará milagrosamente las cuentas fiscales, ya
que los gastos se reducirán por el colapso de los salarios. Finalmente,
la devaluación mejorará la competitividad, ofreciendo un mejor retorno
a las inversiones", pronosticó con la comodidad de vivir en Nueva
York.
Enfrentar la realidadFrente
a la actitud beligerante que exhiben algunos operadores de Wall Street, en la
misma Nueva York otros financistas parecen más comprensivos, aunque también
serán duros a la hora de sentarse a negociar. Uno de los pesos pesado de
la banca internacional, William Rhodes, vicepresidente del Citigroup, declaró
ayer que "confiamos en que pueda lograrse un acuerdo voluntario" para
la reestructuración de la deuda argentina. Rhodes tiene una larga trayectoria
en negociaciones con países latinoamericanos con problemas de deuda y sabe
cómo manejarse. También Jacob Frenkel, el asesor de Merril Lynch
que contrató Domingo Cavallo, quien dijo que "existe la necesidad
de que los inversores (argentinos e internacionales) enfrenten la realidad"
de que el canje es la única solución para los problemas de solvencia
que afronta el Gobierno. El trabajo que ahora hace Frenkel para Argentina,
hace dos años lo hizo el Citibank para Ecuador. Rhodes recordó que
en aquella oportunidad también hubo grandes presiones y muchas quejas "por
la forma en que se realizó la reestructuración", pero destacó
que "lo importante fue que la operación se llevó adelante y
ahora Ecuador está creciendo". Sin embargo, a diferencia de lo que
propone ahora Cavallo, aquel país dejó de pagar la deuda, cayendo
en un default abierto, devaluó con dolarización posterior. El
banquero participó en Londres de un encuentro del Instituto Internacional
de Finanzas (IIF), que nuclea a 320 entidades, entre ellos algunos de los bancos
más grandes del mundo. Interrogado sobre la situación argentina,
William Cline, economista jefe del IIF, resaltó que el país "está
tratando de evitar una suspensión unilateral de los pagos de su deuda",
y cuestionó la postura que asumieron las calificadoras de riesgo, como
Standard & Poor’s y Fitch, que asignaron a la Argentina la nota de "default
selectivo". "No estoy seguro qué tanto ayudan las definiciones
de las agencias sobre lo que es un incumplimiento técnico", señaló
Claine. Luego dijo que "los esfuerzos de Argentina por resolver sus problemas
de deuda difieren claramente de los llamativos incumplimientos que realizaron
otros países emergentes en el pasado, cuando los inversores sufrieron grandes
pérdidas". El economista avanzó en la discusión
sobre la responsabilidad que deben asumir los inversores que arriesgan capitales
en países con problemas, comprando bonos que les reportan grandes ganancias.
Para Claine, los tenedores de títulos de Wall Street tienen que reconocer
la pérdida y, en este caso, sugirió que es más conveniente
para ellos ingresar al canje que propone Cavallo que forzar a la Argentina a caer
en default. "Si se coopera y se recibe un 7 por ciento de interés
es muy difícil quejarse cuando las tasas internacionales han caído
al 2 por ciento", indicó, en referencia a la baja de la tasa en Estados
Unidos. Por su parte, Frenkel afirmó que "los inversores locales
y extranjeros tienen pocas opciones a aceptar la propuesta de reestructuración
de deuda". Esa falta de opciones "es lo mejor de una mala situación",
evaluó el asesor del ministro de Economía. Y respecto a la resistencia
de los acreedores externos para sumarse al canje, respondió: "Hay
una necesidad de tratar a los inversores domésticos e internacionales por
igual. Y hay una necesidad de que ambos enfrenten la realidad". |