| | América
Latina y el Caribe: Nuevas migraciones estimulan el crecimiento en remesas
Financial
Times, 17 de mayo de 2001
Por Stephen Fidler
Las
remesas de trabajadores hacia Latinoamérica y el Caribe están jugando
un papel cada vez más importante en muchas economías; y por primera
vez, el año pasado superaron los $20,000 millones, de acuerdo con nuevos
estimados.
Un
estudio realizado por el Fondo de Inversión Multilateral, creado en 1993
para fomentar el desarrollo del sector privado en Latinoamérica, estimó
que las remesas a la región se están incrementando en una tasa anual
del 7 al 10%; estimuladas por las nuevas migraciones. El nivel de remesas excede
al flujo de ayudas a la región y equivale a casi un tercio de la inversión
extranjera directa (IED). En seis países, las remesas sobrepasan 10% del
producto bruto interno: Haití (17%), Nicaragua (14.4), El Salvador (12.6),
Jamaica (11.7), la República Dominicana (10) y Ecuador (10). Las remesas
enviadas a México sobrepasan 160% a las exportaciones agrícolas,
se equiparan a los ingresos provenientes del turismo y son equivalentes a dos
tercios de los ingresos por petróleo crudo. Los trabajadores salvadoreños
envían a casa casi siete veces la IED del país. Las remesas a la
República Dominicana son tres veces las exportaciones agrícolas;
mientras que en Colombia equivalen a la mitad de sus exportaciones cafetaleras.
El estudio se anticipa al congreso de dos días sobre el impacto
de las transferencias en las economías de Latinoamérica y el Caribe,
el cual se inicia el día de hoy en Washington. El Fondo, administrado por
el Banco Interamericano de Desarrollo, espera utilizar el congreso para promover
esfuerzos para reducir el alto costo de las transferencias e intensificar la participación
popular en los sistemas financieros. Con los trabajadores reminitiendo en promedio
250 dólares, de ocho a diez veces al año, tales remesas representan
cerca de 80 millones de transacciones individuales. De acuerdo a Donald Terry,
gerente del fondo, los costos de las transacciones representan entre el 15 y el
20% de los fondos transferidos; lo que significa que trabajadores pobres están
pagando varios billones de dólares al año en cuotas por transferencias.
Un cargo típico por una transferencia a través de Western Union
es de más o menos 29 dólares; y el banco receptor cobra un 5-6%
en costos por el cambio de moneda.
El trabajador latinoamericano promedio
en los Estados Unidos gana 26,000 dólares al año; el trabajador
promedio de México o Centroamérica gana alrededor de 21,000 dólares.
"La mayoría de estas transferencias son de gente pobre en los Estados
Unidos a gente bastante pobre en Latinoamérica", dice el Sr. Terry.
México es, y por mucha ventaja, el mayor beneficiario de las remesas; en
1999, recibió cerca de $ 6,800 millones; seguido de Brasil con $1,900 millones;
y la República Dominicana ($1,750 millones). Les sigue El Salvador con
$1,500 millones, seguido por Ecuador, el país con más rápido
crecimiento en remesas debido a las nuevas migraciones, con $1,200 millones. Estas
cifras de 1999, tomadas de las estadísticas oficiales del Fondo Monetario
Internacional y del Banco Mundial, son vistas como significativos subestimados
de las transferencias reales. Éstas fueron ajustadas para obtener las cifras
del año pasado – utilizando un conservador estimado de 15% por transacciones
no registradas. El estudio no toma en cuenta a Cuba, a donde se estima que se
envía otros $1,000 millones al año en remesas. La mayoría
de las transferencias provienen de los Estados Unidos, en donde, de acuerdo con
el censo del año pasado, 14.5 millones de habitantes nacieron en Latinoamérica
o el Caribe; cinco veces la cantidad registrada dos décadas antes. Sin
embargo, las remesas provenientes de otros países también pueden
ser significativas: se estima que 250,000 ecuatorianos viven en España.
|